Testimonio de Arantxa Galiardo

    PRena

    Apenas conservo unas cuantas fotos borrosas de mi parto. Bendito tesoro. Pero como a tantas otras mujeres, cada hora, cada minuto de aquella noche gozosa es mitad recuerdo nítido mitad ensueño. Pero no quiero ceñirme a mi historia, me gustaría hacerlo un poco más universal aunque no sé si lo consigo.

    Es día para que tomes aliento, para recrearte en todo lo que haces y que, en este mundo que tiende a premiar el camino fácil, no siempre tiene reconocimiento. Tu lucha es ingente, tomas como el salmón, el camino más difícil, te encabezonas, te metes en miles de charcos… y en ese camino tuyo hay tantas vidas que salen beneficiadas que sería ingrato e injusto no dedicarte el agradecimiento que mereces. No ya por lo obvio, por ser nuestra co-madre. Por parirnos como madres. Por acompañarnos -y tanto más- a parir a nuestras hijas.

    También porque no solo asistes partos sino que haces política, en el sentido más alto y noble de la palabra. Porque tu personal es político. Por tu activismo feminista sin el que, admitámoslo, otros partos no serían posibles. Por ser una especie en peligro de extinción (de que os extingan, si se me entiende).

    Por abrir una puerta a una nueva vida, en la que una puede elegir; de embarazo y crianza consciente (y todo el trabajazo que viene a continuación y que no está pagao, que si alimentación autorregulada, que si escuela libre…ya nos lo advertiste, no podemos quejarnos).

    Por ser una bruja heredera de la mejor tradición. Por desafiar al sistema. Por hacerlo con tanta valentía y con tanta generosidad, sabiendo cuánto te juegas y con el pellizco en el corazón de nunca saber.

    Porque a mi, jurista, acostumbrada al lenguaje de la reclamación, de las cláusulas de responsabilidad, de la prisa, me hiciste confiar de nuevo en la palabra, en la persona, en la vida.

    Por devolvernos el poder. Hablo en nombre propio aunque ojalá a alguien más resuene. Porque ahora, cuanto mas leo sobre estos temas, más me doy cuenta del significado que tiene que si en alguna ocasión no llegaste es porque tu trabajo estaba bien hecho. Porque devolviste el poder a la madre hasta el punto de no necesitarte. Visto con perspectiva, el regalo, el poder, ya estaba hecho. Y eso es muy enorme. Conmigo tuviste que llegar porque también lo necesitaba mi mente racional. El ultimo empujoncito para confiar del todo y soltar.

    Por recordarle a Ricardo todo su poder y susurrarle a Aitana cuáles eran los suyos.

    Por arrodillarte conmigo, por cuidarme, por tener la palabra precisa.

    A Luis, Jose, Clara… debe ser muy jodido tener una compañera, una madre que dedica tanto esfuerzo y energías a otras mujeres y sus criaturas. Ella, que precisamente nos alienta para tomar conciencia, para priorizaros hasta allí donde queramos (o ni sabíamos que podíamos y querríamos). Es muy jodido, pero pensad que os corresponde un inmenso cachito de puro bienestar en este planeta. El que Maite genera. Yo al menos de corazón también os lo agradezco.

    Con mucho amor de Aitana, Ricardo y Arantza.

    En Valencina, celebrando el nacimiento de la casa de -múltiples- partos de Vidar, a 1 de octubre de 2017.